Amar con curiosidad
- Junio Gulinelli
- 16 feb
- 1 Min. de lectura
La curiosidad hacia el otro es una forma profunda de amar.

“Amar es dejar que el otro aparezca legítimamente”, decía Humberto Maturana. Si estoy solo en Yo, en mí, no voy a poder dejar este espacio. Amar se trata de abrirse a la curiosidad de descubrir. Esto si que deja el espacio para que el otro aparezca en su legitimidad.
Creer que “te conozco” porque eres mi hijo, mi padre o mi madre, mi pareja, mi amigo o amiga de toda la vida, significa quedarme delante de un espejo que solo me devuelve la imagen de mi mismo.
No puedo conocer al otro por el simple hecho de que es otro. Así que amar es ir más allá de uno mismo y de mis propias creencias. Y yo diría que esto vale también para el proceso de autodescubrimiento.
No me puedo conocer, por el hecho de que soy un misterio. Si no me abro a la curiosidad de descubrirme, me quedo en el “me conozco” en el “yo soy así”, y me quedo delante de un espejo que me devuelve solo lo que yo me creo ver, lo que yo creo sea mi identidad.
La terapia Gestalt es un proceso de darse cuenta del momento presente. Es descubrir mis propias realidades más allá de mis creencias, de mis conceptos. Y esto obviamente se aplica también al otro. La actitud gestáltica es darle legitimidad al presente, y esto incluye a uno mismo como al otro, porque somos inseparables, aunque seamos diferentes, claro.



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