Porque procrastino? Porque me cuesta empezar?
- Junio Gulinelli
- 26 dic 2020
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 16 feb
Empezar nunca es fácil. Siempre recordare una frase de Pablo d'Ors en su "Biografía del Silencio", cuando dice: "Meditar es sencillo, lo difícil es querer meditar".

Voy o no voy...
Porque procrastino? Expectativas, dudas, miedos y también pereza... si, pereza. Cuando se trata de ponerme fuera de las casillas cómodas y conocidas, soltar el control y ver que es lo que me trae la vida, siempre vacilo. Así es la practica, que sea de yoga, meditar o cualquier proceso de autodescubrimiento que me lleve hacia adentro: me proyecta en un lugar al que algo de mi se resiste.
Pero una vez adentro todo cambia. Porque la mente empieza a callar. O a ralentizar, por lo menos. Superar este punto de que "voy o no voy", "salto o no salto", es soltar y hacer un gran paso (por cuanto pequeño sea lo que vamos a empezar) hacia la vida, siempre.
Mover montañas
El mismo Pablo d'Ors sigue diciendo que "resistirse a la practica es resistirse a la vida". Yo estoy de acuerdo, lo reconozco, aunque me queme por dentro reconocer cuando me estoy resistiendo a vivir.
Todo puede ser una practica. Pues que sea empezar un blog, empezar una sesión de Yoga, sentarse a meditar o simplemente levantarse para lavar los platos o recoger ese objeto caído en un rincón de casa que lleva ahí días... si se hace con toda la atención y conciencia, significa activar esta fuerza inmensa que mueve montañas, la fuerza de la Vida.
En el ciclo de las necesidades de la terapia Gestalt, este "empezar", le llamamos accion
Empezar es un soltar, mas que un esfuerzo. Es una entrega. Es dejarse empezar y dejarse vivir.



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